El poder de una marca radica en su capacidad de influir en las percepciones, en las actitudes y en los comportamientos de compra de las personas. Todo ello se traduce en claros y tangibles beneficios económicos, como por ejemplo mayores ventas, mayores márgenes por precios algo superiores, comportamientos más estables en momentos de crisis o mayor resistencia ante las acciones de los competidores.

El poder de las marcas es cada vez más importante en un mercado como el actual, caracterizado por consumidores cada vez más exigentes e informados que reciben cada día miles de impactos publicitarios y de ofertas comerciales y que tienen la posibilidad de compararlas al instante.

La marca, sus valores, su personalidad y atributos se definen a través del branding y se fortalece con una estrategia de marca definida.

El branding es el proceso de construcción, crecimiento, expansión y afianzamiento de una marca en un contexto de madurez en muchas categorías de productos, saturación mediática y una realidad digital en continua evolución.

El branding contempla el conjunto de acciones que sean necesarias, no solo para crear una marca determinada, sino también para generar valor asociado a dicha marca. Por tanto, los responsables de la empresa deben asegurarse de que su marca:

  • Transmite eficazmente la estrategia corporativa y de marketing que se hayan planteado.
  • Conecta con los deseos, expectativas y motivaciones de sus públicos.
  • Tiene capacidad y recorrido para perdurar en el tiempo.
  • Genera valor económico.

La estrategia de marca consiste en un conjunto de acciones concebidas para definir, dirigir y mantener unos significados asociados a una empresa o un producto en la mente de la gente a lo largo del tiempo. Una estrategia de marca acertada debe:

  • Hacer del producto o servicio una solución única y óptima para los deseos y necesidades de sus clientes.
  • Ser una correa de transmisión de la estrategia corporativa y de marketing de la empresa y un catalizador del cambio.
  • Ser una inspiración fundamental para todas las acciones, comportamientos y decisiones que la empresa lleve a cabo.
  • Funcionar como una plataforma que permita dar coherencia a todos los mensajes internos y externos.
  • Dar respuesta a las necesidades y deseos de los usuarios y consumidores de sus productos a corto, medio y largo plazo.
  • Adaptarse continuamente a un entorno cambiante, en el que todo está conectado.

Crear una sólida estrategia de marca que nos posicione en un mercado cada día más saturado, globalizado y competitivo es esencial para la supervivencia y el éxito de la empresa.